Quercus Selección Ibérica

El sabor de la dehesa

El Cerdo Ibérico

El Cerdo Ibérico El Cerdo Ibérico El Cerdo Ibérico El Cerdo Ibérico El Cerdo Ibérico Partes del cerdo

"Allí se me ponga el sol donde me den de cenar vino y jamón"

Le abrimos las puertas a las maravillosas DEHESAS andaluzas donde se cría nuestro cerdo ibérico, único en el mundo y responsable de sorprender a los más exquisitos paladares con el sabor inconfundible de sus carnes, embutidos y el gran protagonista, el jamón ibérico.

Se trata de una raza especial, criada y adaptada durante siglos al ambiente mediterráneo de las dehesas, bosque formado por encinas y alcornoques, cuyo fruto es la bellota, especial responsable junto a la forma de crianza del producto final y de sus sabores tan característicos.

Existen diferentes variedades del cerdo ibérico, pero todas se caracterizan por su famosa pezuña negra y pata fina tan peculiares que lo diferencian del resto, porque entre sus músculos es capaz de insertar grasa insaturada, que es lo que le da esa presencia y sabor tan característicos de las vetas blancas entre su carne roja.

Crianza

El animal se cría durante toda su vida en sistema extensivo, pero es en la última etapa de su vida, cuando se alimenta en el otoño de las dehesas, época de la caída de la bellota (de octubre a febrero), donde asimilará las grasas necesarias para realzar el sabor de sus carnes. Esta etapa otoñal es la que se conoce como montanera y es crucial en la vida y calidad del producto final.

Selección Ibérica, empresa española, ubicada en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva), realiza un control exhaustivo de todo el proceso, desde el seguimiento del cerdo en las dehesas y su alimentación, hasta la transformación y elaboración de sus productos.

"De la dehesa a su mesa"

Dispóngase a disfrutar y captar sabores inimaginables al paladar y a experimentar sensaciones que sólo un producto de calidad como los del cerdo ibérico puede ofrecerle.

Como decía nuestro premio Nobel Camilo José Cela:

"El jamón se goza no sólo oliéndolo y gustándolo, ya que el frenesí puede aparecer mirándolo y mascándolo. Es un bocado propio de bienaventurados"

 

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